Artículo sobre “A la luz del día” por Luis Alberto de Cuenca en la revista cultural de ABC
Os ofrecemos el artículo que Luis Alberto de Cuenca ha escrito sobre A la luz del día y que ha aparecido en el ABCD las artes y las letras, nº 839 del día 2 de marzo de 2008:
Un cuento fantástico
Cualquier texto inédito en castellano del gran Cavafis (1863-1933) ofrece un enorme interés, pues ha habido pocos autores como él con tanta capacidad de influencia en la poesía española de los últimos treinta o cuarenta años. Cavafis resucita en la Alejandría decimonónica el viejo espíritu de los alejandrinos de época helenística, y construye una obra poética sólo comparable a la de los auténticos gigantes de la poesía mundial en el siglo pasado: Saint-John Perse, Ezra Pound, T. S. Eliot, Juan Ramón Jiménez, pocos más.
Uno de los más profundos conocedores de la obra de Cavafis en España es su traductor y exegeta Pedro Bádenas de la Peña, ex director del Instituto Cervantes en Atenas, quien lo ha vertido al español íntegramente en Alianza Editorial y conoce como la palma de su mano toda la trayectoria intelectual y estética del escritor alejandrino. De la fusión entre el creador de Esperando a los bárbaros y Pedro Bádenas ha surgido esta traducción de un precioso relato fantástico de aquél, probablemente compuesto en 1895 o 1896, y síntesis genial de las lecturas de Cavafis en el terreno de las letras fantásticas, que él conoció y leyó, básicamente, en francés: los cuentos de E. T. A. Hoffmann, traducidos a la lengua de Montaigne por Loève-Veimars, allá por los años 30 del siglo XIX, inaugurando un escenario temático por donde iban a discurrir las mágicas siluetas de Gautier, de Nerval, de Mérimée; las Histoires extraordinaires de Poe, traducidas por Baudelaire y publicadas con ese título en el bienio 1856-57; los Contes cruels de Villiers de l?Isle-Adam; la insuperable narrativa breve de Maupassant, etc.
La acción del cuento cavafiano se sitúa en la Alejandría de hace ciento diez años, en el ambiente de la alta burguesía griega en que se movía nuestro poeta, muy similar al milieu parisiense evocado por Villiers en El convidado de las últimas fiestas. No voy a contar nada del argumento. Baste saber que el plot describe un rifirrafe entre lo posible y lo imposible, que es lo que caracteriza un cuento fantástico comme il faut (si seguimos a tratadistas de lo fantástico como Caillois, Todorov, Irène Bessière o Alicia Mariño). Cuando lo razonable y lo extraño chocan de forma abrupta, se genera una duda en el lector que acaba produciendo el efecto fantástico. Cavafis lo consigue de forma magistral en A la luz del día.
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