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Reseña de “Exsistencia y sujeto” en LETRA INTERNACIONAL a cargo de Luis Seguí

20070119 10:56

A continuación reproducimos la reseña que Luis Seguí a escrito sobre Exsistencia y sujeto, de Jorge Alemán y Sergio Larriera para LETRA INTERNACIONAL y que ha sido publicado en el nº 93 de la revista.

Penúltima muestra de la provechosa complicidad intelectual que sostienen desde hace muchos años los psicoanalistas de origen argentino Jorge Alemán y Sergio Larriera, Existencia y sujeto supone un paso más en la indagación de largo recorrido iniciada por ambos autores con Lacan: Heidegger: Un decir menos tonto (Ediciones C. T.P., Madrid,1989), obra inaugural de una nueva época en la relación entre filosofía y psicoanálisis en España, una relación que se remonta a las primeras décadas del siglo pasado, que fue interrumpida por la guerra civil y la dictadura franquista, y que ahora se retorna a través de un diálogo fecundo entre pensadores de ambas disciplinas. Como se sabe, las teorías de Freud tuvieron una introducción temprana en nuestro país, pero fueron casi unánimemente rechazadas por los psiquiatras de la época, y recibidas con muchos recaudos por filósofos como Ortega -aunque en 1922 las calificara como «la creación más original y sugestiva que ha cruzado en los últimos veinte años el horizonte de la psiquiatría»-. En realidad, fueron los médicos higienistas y los juristas quienes más se interesaron por aquellas y por su posible aplicación en sus respectivas especialidades, en el contexto de los acelerados cambios sociales que caracterizaron la vida española en los años de la Il República. De otro lado, hay que decir que Sigmund Freud mantuvo hasta el fin de sus días una actitud crítica hacia la filosofía, a la que excluía del campo de la ciencia por su «ilusión de poder brindar una imagen del universo coherente y sin lagunas (…) que por fuerza se resquebraja con cada nuevo progreso de nuestro sabeD>. Por su formación clásica y positivista, y en la pugna por obtener para el psicoanálisis el reconocimiento de su estatuto científico, Freud desconfiaba de las adherencias religiosas que arrastraba la filosofía, y es evidente que, pese a ser contemporáneos aunque de diferentes generaciones, un diálogo con Heidegger resultaba inviable. Hubo de ser la generación de la posguerra, representada en el psicoanálisis por el continuador de Freud, Jaques Lacan, la que hiciera comparecer a la filosofía ante el saber de la experiencia analítica. En esta obra, la homofonía entre existen-cia/exsistencia permite a los autores jugar con la doble acepción y sonido único, como ocurre en alemán con Dasein, el ser-ahí, que reúne el da (ahí) y el sein (ser).Ahora bien, ¿por qué Heidegger? En primer lugar, porque ha sido el filósofo más importante del siglo xx, pero fundamentalmente porque el autor de Ser y tiempo, al interrogarse sobre el ser desde el ángulo de una analítica existenciaria -que. no existencial, porque Heidegger se desmarcó del existencialismo-, percibe que ese ser adviene en el mundo contemporáneo signado por un defecto ontológico, estructural, como consecuencia de haber sido arrojado al mundo, a una existencia deudora y culpable. Si para Heidegger ese estar arrojado, ese estar-en-el-mundo es un estar caído -nada que ver con la llamada «naturaleza caída del hombre», consecuencia, para los cristianos, del pecado original-, muestra el carácter finito y negativo de la existencia, ello significa que esa exsistencia está construida desde la culpa y la deuda. y aquí es donde, precisamente, el pensamiento heideggeriano enlaza tangencialmente con el psicoanálisis, para el que el relato neurótico derivado del mito del asesinato del padre hace comparecer al sujeto como culpable, y donde Lacan sitúa la tachadura subjetiva padecida como falta de ser, en la estructura del lenguaje. «El ser deudor y culpable de Heidegger se encuentra y se reformula en la lógica de Jaques Lacan: ahora es el sujeto del inconsciente el que traduce su falta de ser en términos de culpa y deuda», nos dicen Alemán y Larriera. Pero frente a la hermenéutica del «yo soy» contenida en Ser y tiempo, nuestros autores dedican su esfuerzo a introducir lo que se ha dado en llamar la «página ausente» en la filosofía heideggariana, esto es, el concepto de castración, por cuya vía hacen acto de presencia, en el advenimiento de la subjetividad, la imposibilidad de la relación sexual y los diversos modos de gozar.

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Breve diccionario del psicoanálisis. 150 años de Freud

20060507 14:35
Diez conceptos para el debate. Diez propuestas para entender, explicar y actualizar el legado de una revolución y su impacto en el lenguaje. El psicoanalista Jorge Alemán ha elegido diez ideas sobre Freud, diez hilos desde los que tirar y desmadejar los temas más incandescentes del psicoanálisis actual. Desde la “respuesta” del Amor a la “escisión” del Sujeto.

AMOR. El amor no es el fundamento común que une a dos seres. Es la respuesta que entre dos seres se intenta construir para velar la relación imposible que se mantiene a nivel de la pulsión. Ocultando lo imposible, el verdadero amor lo muestra.

CIENCIA. El psicoanálisis no es una ciencia, pero no por déficit epistemológico alguno, pues se ocupa de aquello que la ciencia necesita excluir para poder constituirse como tal. Es una reforma de los límites de la razón, “una razón fronteriza” abierta a lo que se escapa al sentido: el inconsciente, el lapsus, el sueño, el síntoma subjetivo, el fantasma.

CURA.
En la cura psicoanalítica no se trata ni de adaptación, ni de establecer un equilibrio, ni de aumentar la “autoestima”. Operaciones que Freud hubiera concebido como narcisistas y por tanto empobrecedoras de la experiencia subjetiva. Más bien se trata, una vez reducidos los síntomas mórbidos y las inhibiciones, de “saber hacer” con lo incurable que habita en cada uno. Elevar al síntoma incurable a la dignidad de un estilo de vida

DISCURSO. Más que a decirlo todo, empuje que el mercado sabe realizar, el psicoanálisis es la invitación a realizar a través de la palabra la experiencia de lo imposible de decir. La cura psicoanalítica es el descubrimiento de un silencio distinto.

EDIPO. El Edipo no es “el blabla” que cuenta el amor y las desventuras del hijo con los padres. Es el mito singular que en cada uno narra el impacto del lenguaje (aquello que siempre nos antecede) sobre la vida que surge en el mundo. Es el aluvión de dichos, nombres propios, deseos, promesas, agravios, expectativas, deudas, culpas, ideales, que esperan al ser vivo incluso desde antes de sus nacimiento. Gracias a Edipo, el ser parlante no se sentirá el producto de un deseo anónimo, aunque tampoco encontrará, en los auspicios de su nacimiento, un fundamento que dé sentido a su existencia.

LO REAL.
Mientras la realidad nos duerme, lo real, que carece de nombre, nos despierta. Puede irrumpir en cualquier instante como una figura del trauma, la angustia o lo siniestro y el sujeto se defiende a través de rituales, fantasías de control, obsesiones, delirios. Sin embargo, el sujeto puede afrontar lo real con otra dignidad, si asume su relación con el inconsciente.

MODERNIDAD. Hombre de ciencias, Freud era un ilustrado moderno. Pero fue en la experiencia de la cura llamada psicoanálitica que se encontró con una serie de problemas que cuestionaban los ideales de la época… De ese modo, a los ideales de progreso y superación se le opuso la idea de un “resto pulsional” al que permanecemos fijados y que nunca se supera, la idea de “una compulsión a la repetición”, que con distintos disfraces retorna en las distintas etapas. Por lo mismo, a las utopías de cumplimiento y realización, el malestar en la Civilización irreductible.

MUJER. Fue a través de las mujeres que Freud tuvo noticias de la verdad inconsciente, esa verdad que emerge por sorpresa, que se dice a medias y que objeta a toda definición universal. El psicoanálisis es el intento de llevar a la teoría el modo en que “ello habla” en la voz femenina. A partir de allí, se descentró “el falocentrismo” y se desjerarquizó la sexualidad, la heterosexualidad pasó a ser una práctica más entre otras y no el valor último de la sexualidad.

PULSIÓN.
La pulsión no es el instinto. Es la “parte maldita del instinto”, aquella que el lenguaje enfermó y alteró para siempre. Mientras el instinto sabe cual es su objeto (hambre-alimento), la pulsión se dirige a objetos erráticos y contingentes que confirman su satisfacción autista y acéfala.

SUJETO. El sujeto no es ni la conciencia, ni la reflexión, ni el yo. Es una escisión incurable, una fractura originaria y estructural, que se tiene que elegir a ella misma a través de sus deseos. La conciencia, del yo, la reflexión, son distintas ficciones que intentan suturar una herida inaugural, la del sujeto del inconsciente. Atacado como “ciencia judía” por los nazis, como “ciencia burguesa” entre los estalinistas, difamado por las escuelas anglosajonas, el deber de pensar a ese sujeto escindido vuelve a Europa y América Latina gracias a Jacques Lacan.

Jorge ALEMÁN

El Cultural de El Mundo
publicado el 4 de mayo de 2006

Obras de Jorge Alemán:

Lacan : Heidegger Lacan en la razón posmoderna La experiencia del fin Derivas del discurso capitalista Exsistencia y sujeto