Archivo de la categoría'General'

Presentación de “Comunidad e inconsciente”. El 3 de mayo a las 20.00 horas

20090428 13:07

Tenemos el placer de invitarle a la

presentación de
Comunidad e inconsciente
de Manuel Montalbán Peregrín
el 3 de mayo a las 20.00 horas en el Rectorado
y a la firma de libros

el 3 de mayo a las 19.00 horas en el stand de Rayuela en el Paseo del Parque

El próximo día 3 de mayo a las 20:00 horas y en el marco de la
celebración de la Feria del Libro de Málaga, tendrá lugar en el
Salón de Actos del Rectorado (Av. Cervantes, 2, junto al Paseo
del Parque) la presentación de Comunidad e inconsciente
(Colección Ítaca).
El acto será presentado por Jacobo Gómez en representación de Miguel Gómez Ediciones
y contará con la presencia de
Manuel Montalbán,
autor del libro y Decano de la Escuela de Trabajo Social,
Ioanna Nikolaidou,
profesora del Departamento de Traducción de la UMA
Ricardo Acevedo,
Psicoanalista.

Novedad editorial: “Comunidad e inconsciente” de Manuel Montalbán

20090220 12:12

Comunidad e incosnciente¿Qué es la realidad? ¿De qué materia está hecha? ¿Cuáles son las condiciones para que exista un lazo social? ¿Cómo se constituye el sujeto implicado en dicho lazo? ¿Qué le otorga a una determinada realidad política su vigencia histórica, incluso a pesar del malestar insoportable que ella misma produce? ¿Por qué elevadísimas cuotas de infelicidad comunitaria no impulsan la transformación de la sociedad? En todos estos interrogantes no se trata de “aplicar el psicoanálisis” a los asuntos sociopolíticos, se intenta mas bien postular que el discurso de Lacan posee la suficiente determinación ontológica como para presentar los modos estructurales que hacen posible una realidad dada, así como también la “imposibilidad” que impide que esa realidad, el sujeto, el vínculo social, la identidad, el proyecto que la soporta, se cierren en una forma plena y lograda.
El lector encontrará en este libro un desarrollo elegante, bien escrito, sobre las secuencias de la enseñanza de Lacan que puedan eventualmente aproximarse a una inteligibilidad distinta de lo sociopolítico, o como lo dice el propio Montalbán, encontrarnos con una “politología lacaniana” en sus comienzos.

Manuel Montalbán: París, 1965. Es psicoanalista, miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, y profesor titular de psicología social en la Universidad de Málaga. Es autor de varios libros y artículos sobre temas psicoanalíticos, ciencias sociales y pensamiento posmoderno.

Comunidad e inconciente. El psicoanálisis ante el hecho social
Manuel Montalbán
Colección Ítaca
Número de páginas: 144
Encuadernación: rústica
ISBN: 978-84-88326-74-4
PVP: 18 euros
10% descuento en compras online

Jorge Alemán condecorado con la Orden de Isabel la Católica

20090217 12:04

Jorge AlemánJorge Alemán ha sido condecorado por el Gobierno español con la Orden de Isabel la Católica en el grado de Encomienda, una Cruz que se porta pendiente del cuello, con los colores de la Orden, amarillo y blanco. Esta condecoración se realizó bajo el marco de la última visita de la presidenta argentina Cristina Fernández a España.

La Orden de Isabel la Católica tiene por objeto premiar aquellos comportamientos extraordinarios de carácter civil, realizados por personas españolas y extranjeras, que redunden en beneficio de la Nación o que contribuyan, de modo relevante, a favorecer las relaciones de amistad y cooperación de la Nación Española con el resto de la Comunidad Internacional.

Jorge Alemán es un destacado psicoanalista, escritor y desde 2004 es Consejero Cultural de la Embajada de la República Argentina ante España.

“De la memoria y el olvido” por María Navarro. El Mundo, 16 de febrero de 2009

20090217 12:02

«Entre los fenómenos de la conciencia, el mecanismo de la memoria es, para mí, el milagro más temible y misterioso» dice Sándor Márai en su obra autobiográfica Tierra, tierra. Manifestación que me ha evocado la cuestión del olvido y las interrogantes abiertas en España, desde que se aprobó la Ley de la memoria histórica, en relación a las víctimas de la Guerra Civil Española y la necesidad de darles lugar, poner nombre y enterrar los cuerpos que fueron abandonados tras su muerte en lugares desconocidos o silenciados. Hechos que están íntimamente vinculados a otro tan complejo y revelador como es la responsabilidad de cada sujeto en el acontecer de la historia. Tanto en relación a su decir y a sus actos, como a su silencio. «El milagro más terrible y misterioso», dice Márai. «Milagro», porque es impensable, podemos añadir; «temible», porque compete al sujeto, tiene que ver con su decisión y su manera de afrontar un real de su historia y de la del tiempo que le tocó vivir, no sólo a él sino a la serie en la que se inscribe como sujeto; «misterioso», porque evoca lo extraño, pues está en vecindad con aquello que obedece a una sustracción que por no afrontar o tolerar el sujeto no sabe que sabe y que más tarde aparecerá en la historia como aquello que solamente deja una huella pero que también vuelve como un sinsentido a descifrar —es el retorno de lo reprimido freudiano sobre lo que Lacan volverá posteriormente—. Maneras de responder que nos muestran cómo la memoria y el olvido que en esta se inscribe están vinculados a la ética de cada sujeto. Vinculación en la que indaga la clínica del psicoanálisis y que toma su valor de verdad cuando asistimos a las manifestaciones que, cada vez con menos pudor, acompañan a los individuos contemporáneos en su capacidad para desentenderse de la ley que sostiene la responsabilidad subjetiva.

El problema al que se enfrenta la sociedad contemporánea, y en particular la sociedad española, con el ejemplo de esta memoria histórica es que retornará siempre y, según cómo, con más fuerza. Pues la responsabilidad en la existencia implica la manera en que los hechos que sucedieron, o debieron suceder y no sucedieron, y las palabras que se dijeron, o dejaron de decirse, al cabo de los años, de forma sintomática retornan. Y al volver, como en las obras de Márai, pueden venir acompañados de la desbordada fuerza de un presente donde por fin se comprenden muchas cosas, o se padece, en sus múltiples formas sintomáticas, entender qué es lo que hay que hacer cuando ya poco queda por hacer. No siempre el curarse de unos hechos es cuestión de tiempo, porque el tiempo ayude a olvidar, sino que en ese tiempo transcurrido se articula el retorno.

Por esto me resulta de una total irresponsabilidad política y social que se preste oído a que hay que eludir ese lugar que se pide para el reconocimiento. Opción insistente en muchos sectores discursivos del país, que se acompaña además con la coletilla de que traer el recuerdo es remover algo que sólo servirá para enfrentar a la tranquila ciudadanía española. Cuando de lo que se trata, es de dar un lugar simbólico, y de asumir la responsabilidad de unos hechos. Se trata de dar un lugar desde la ley a aquellos que fueron “silenciados” no sólo ante la ley del derecho —pues hay unos responsables directos— sino ante la ley del sujeto que es el que teje el porvenir.

El asesinato, el despotismo, el abandono, el robo, en lo más profundo de sus significados, y bajo cualquier bandera, atañen a la dignidad, no pasan de largo por callar o justificarse una y otra vez con argumentos que remiten a un registro de poder y rivalidad que siempre quedará en una parcela imaginaria; por obviar, disimular o directamente censurar su denuncia no se elimina el peso del pasado. No sólo se trata de enterrar dignamente a los muertos y callar el resto de índole culpable (a estas alturas seguir viendo en los cementerios españoles esas listas de muertos, carne de los vencedores, bajo el epitafio «por Dios y por España» resulta casi una burla). Pues de no ser así lo silenciado volverá con la fuerza que toma aquello que fuera reprimido o excluido. Fuerza que va más allá del control, la voluntad y del saber consciente. Y no sólo en aquellos que padecieron directamente los efectos de la contienda sino también en  las elaboraciones que de ello hicieron las generaciones posteriores. Nos guste o no, estarán inscritas en las palabras que hacen a un país y  a la historia de los hombres, aquí y en cualquier lugar. La escritura de la memoria forma parte medular de la construcción de un pueblo. Rechazarlo implica que se tratará entonces de una historia en la que el agujero del olvido, como mínimo, puede convertirse en el retorno de la vergüenza. Y ésta siempre hace su trabajo. Que no es otro que el de la pobreza subjetiva de lo que no asumió: la responsabilidad de reconocer el error de creerse dueño de la verdad, del pensamiento y de los cuerpos.

No deja de impresionar, llamando a una reflexión, cuando nos encontramos con palabras como estas publicadas en el diario ABC de Sevilla en 1937: «Pronto sonará, porque el General Queipo lo quiere, la hora expiatoria de los crímenes cometidos en Málaga la Bella, Dolorosa, de este calvario de la Crucifixión de España… Óigalo el mundo civilizado, si oídos tiene. Óigalo la cristiandad universal, escarnecida por Moscú y sus sicarios. España cierra el paso a las hordas asiáticas formadas por pelotones de fantoches en ese gran guiñol judío, cuyos hilos sutiles se mueven desde el Kremlin…», y que seguramente se vertieron con la fuerza de su delirio sobre muchos de los que aun hoy descansan en las cunetas o en los cimientos de un mausoleo. Muertos que fueron y no están pero que son el testigo silencioso y cuerpo inexistente de esa memoria. Órdenes, y restos de este país que pareciera que muchos no pueden vincular con esta memoria ni con el deber implícito y la responsabilidad legal y política, ¡no digamos ética!, que de ello tiene cada uno de los que llevaron a cabo cada sentencia, el golpe militar y aquellos que lo posibilitaron y secundaron.

Resulta paradógico que un país que ha sido capaz de denunciar los crímenes ajenos y juzgarlos no se pueda interpelar para juzgar los propias. Los hechos acaecidos por los pasados golpes militares en Chile y Argentina y juzgados por la vía penal en España son testimonio de ello. ¿Qué credibilidad tendremos ahora como país cuando se frena el trabajo de aquellos que intentan volver la mirada hacia los hechos y piden reconocimiento legal para los olvidados, aduciendo falta de competencias? No deben conocer que hay un retorno y que lo que vuelve toma la vía sintomática, que puede ser de pobreza, pobreza histórica, de desarraigo, de superficialidad. ¿Qué dignidad para la juventud futura?

María Navarro
Artículo aparecido en el diarío El Mundo, el lunes 15 de febrero de 2009

Fallece a los 65 años Francisco González Pedraza

20090217 11:59
El poeta malagueño Francisco González Pedraza falleció el pasado 2 de febrero a los 65 años de edad. González Pedraza, que se dio a conocer como poeta a una edad ya tardía, fue sin embargo referente para muchos escritores por su labor en el Ateneo y el Centro de la Generación del 27.
Amigo de los poetas del grupo Cántico, entre ellos Pablo García Baena, y de Rafael Pérez Estrada, entre otros, González Pedraza comenzó su vinculación al mundo literario siendo un niño en la imprenta Dardo (luego Sur) de la mano de Ángel Caffarena. Allí comenzó a ser testigo directo de varias generaciones de escritores, desde los poetas del 27, los del 50 hasta los más jóvenes, a los que apadrinó como vocal de Poesía del Ateneo, o como coordinador del premio de teatro Enrique Llovet.

Estrenamos Tienda Online

20081211 13:32

Estrenamos nuevo servicio,
ya pueden comprar libros directamente
desde nuestro sitio web con un 10% de DESCUENTO:
www.miguelgomezediciones.com

En la nueva tienda online encontrará:
1. Cómo hacer un pedido
2. Condiciones de compra
3. Todo nuestro catálogo editorial

Hacemos envíos a todo el mundo

“Hacia una cultura del miedo” por María Navarro

20081027 13:59
«Promover la sociedad de la felicidad absoluta es fabricar una cultura del miedo». Así termina el ensayo de Eric Wilson, Contra la felicidad. En defensa de la melancolía aparecido recientemente en español. Reivindica el texto la melancolía como musa inspiradora frente a la acuciante obligación de ser feliz que impera en el discurso contemporáneo cada vez con más fuerza.Estoy de acuerdo, como lo estarán aquellos que desde hace muchos años insistimos en el peligro de este nuevo imperativo de la época. Además, casi institucionalizado ya que ha pasado a convertirse en un factor de la política, desde el momento en que ésta reconoce en la demanda de los votantes, el derecho a la felicidad que su discurso promete; tratando de colmarlos a toda costa. Hasta llegar incluso -y esta es la nueva amenaza- a la evaluación de lo que se logra o no, respecto a un ideal normativo y cuantitativo, de aquello que el discurso imperante considera debe ser un individuo normal, adaptado y libre. Un sujeto feliz.

¿Cómo pensar que esto no siempre es factible, que la vida tiene límites estructurales imposibles de colmar, y que el sujeto tiene una responsabilidad en relación a su posición en la vida, a su deseo y a sus elecciones? Cómo pensar este derecho a la tristeza si el discurso generalizado, al pretenderla felicidad a toda costa, lo censura. Esta proscrito. Es casi una lacra.

De ahí que, a pesar de considerar el texto de Wilson de superficial, estoy de acuerdo con su propuesta -aunque diferenciando el alcance del significante melancolía que este profesor estadounidense reivindica ya que tendremos que recordar que no siempre la manifestación de la tristeza es patológica. Hay una diferencia entre el duelo y la melancolía: el estado de ánimo doloroso, la falta de interés por el mundo exterior, la dificultad para manifestar a veces la capacidad de amar, la inhibición de las actividades, son elementos comunes a ambos. Estos estados se han desencadenado a partir de una pérdida que puede ser la de una persona, un lugar, o la de un ideal. Sólo un ingrediente atañe de forma exclusiva en la melancolía: la enorme disminución del amor propio y el autoreproche hasta límites que llegan al delirio moral de empequeñecimiento. Pero el dolor, la pena y el eventual retraimiento que implica el duelo o la tristeza, tenemos que considerarlos como manifestaciones naturales que dan testimonio, en última instancia, de que los objetos no se pueden sustituir por otros tan fácilmente, como el llamado estado del bienestar pretende con sus constantes ofertas; que los seres humanos no son descartables. Que lleva tiempo y elaboración, y cada sujeto tiene su manera de enfrentarse al proceso de desasimiento que, de hecho, comienza con el advenimiento a la vida.

Y más allá de la idea romántica que vincula a la melancolía como necesaria para dar luz al proceso creativo de muchos escritores o artistas. Desde luego hay escritores melancólicos pero no por ello es una condición. Borges, por ejemplo reivindicaba este derecho a la tristeza del sujeto como motor de la vida y sin embargo no era un melancólico. Además, y en esto estaremos todos de acuerdo, hace falta talento. No todo sujeto melancólico hace una obra. La condición -para todos, creadores o no- es darle un lugar a la subjetividad, a la particularidad y al modo que tiene cada uno de hacer con ella.

En relación a la gravedad de esta la política de la felicidad hay varios pensadores y escritores más cercanos -Jacques Lacan ya se pronunció en relación a este devenir de la época y actualmente hay muchos autores que han seguido detenidamente las articulaciones del pensamiento contemporáneo y el lugar que en este discurso ocupa el sujeto, les recomiendo La política de las cosas de J .Claude Milner o el Porvenir del inconsciente de Jorge Alemán- que denuncian con seriedad el efecto y el peligro que encierra esta vertiente del discurso social, político y científico contemporáneos, que avalando sus métodos en técnicas propias de la psicología cognitiva. desembocan en el despropósito que introduce la creencia de que el individuo, con el rigor necesario, en este caso con un semblante científico de control, pudiera manejar el pensamiento y alcanzar o modificar aquello que le resulta molesto o le causa malestar. Es una lógica del estado contemporáneo que arranca desde hace años en aras del bien y la igualdad, y que desemboca en última instancia en lo que resuena como una nueva forma de campo de concentración. No hay que dar concesiones a la ingenuidad.

Un nuevo mercado con el sufrimiento en el que si no se cumple el objetivo de felicidad que el estado y el discurso científico considera «normal», podemos constatar que escenas cotidianas como que el sujeto aparece triste porque perdió recientemente a un ser querido; o que el niño esté inquieto porque acaba de nacer un hermano, o la joven que tiene interrogantes acerca del cuerpo, por ejemplo, se convierten en un: están deprimidos, o son hiperactivos, o anoréxicos, o fracasados escolares, o inadaptados sociales y como resultado: señalados y medicados para así volver al camino en el que el corredor de fondo de la felicidad se aplicará en el deber de sentirse contento, guapo, tranquilo, eficiente, positivo y, además, con un recomendable nivel de ese término que siempre me ha inspirado desconfianza que es la autoestima. Así creerá verdaderamente estar llegando a la cima de la felicidad. Con la consiguiente repetición de exigencia que desemboca en muchas ocasiones en la extenuación y el miedo por tratar de responder aun deber cada vez más despiadado. Y que alcanza a la enfermedad y a la tristeza o al duelo particular de cada individuo como una forma de rechazo social para sostener «la felicidad que nos viene».

Artículo aparecido en El Mundo

Reseña de “Poesía Completa” de Francisco González Pedraza en la Revista Encuentros

20081014 09:15

A continuación podéis leer la reseña que Santos Domínguez ha publicado en la Revista Encuentros de Poesía Completa de Francisco González Pedraza:

Francisco González Pedraza (Málaga, 1943) pertenece al grupo de poetas y tipógrafos que continuaron en Málaga la labor poética y editorial de la imprenta Sur o de la revista Litoral de Emilio Prados y Manuel Altolaguirre. Su amistad con Bernabé Fernández-Canivell, Alfonso Canales, María Victoria Atencia y Rafael León, Rafael Pérez Estrada, Pablo García Baena y Vicente Núñez le familiariza con una brillante tradición a la que González Pedraza ha sumado varios títulos que se recogen en la Poesía completa que publica Miguel Gómez Ediciones en su ya nutrida y brillante colección Capitel.Desde Por el Limonar, con su tono neopopularista, al verso enamorado de los poemas corporales de Íntimas palabras o la suave melancolía elegiaca de El viento en las palabras, los azules, el viento y la arena, los cuerpos amorosos y el tiempo en fuga por las playas de Málaga se convierten en constantes vitales y poéticas de una obra que tiene como referencia constante el sur y lo mediterráneo.

En los poemas de González Pedraza, luminosos, crepusculares o nocturnos, el amor y el olvido, la plenitud solar y marina, la evocación nostálgica o la celebración del cuerpo y la luz de la naturaleza entroncan directamente con la tradición poética malagueña, pero también en un sentido amplio con una estética y una ideología vital propia de un Sur que no es sólo un espacio geográfico, sino una concepción de la realidad que enlaza también con Cavafis, a quien dedicó en 1995 una bella Evocación.

Notario marinero y observador de ultramares y estrellas lo llamó de manera gráfica Rafael Pérez Estrada, tal vez pensando en versos como estos en los que


el pájaro sencillo
confunde sus alas
con el aire.

Santos Domínguez

Visita nuestros libros en Google Libros

20080912 10:21

Ahora puedes ojear el contenido de nuestros libros en la web de Google Libros.

Novedad Editorial: Poesía completa de Francisco González Pedraza

20080625 19:10

Poesía completa. Francisco González PdrazaColección Capitel Nº 24

Poesía completa
Francisco González Pedraza
978-84-88326-61-4; 96 págs- 2008
9,62 euros – IVA 4% (PVP 10 euros)
12,2 x 21 cm – Rústica

Con la colaboración del Instituto Municipal del Libro, El Ayuntamiento de Málaga y el Ateneo de Málaga, Miguel Gómez Ediciones publica en su colección Capitel la Poesía completa de Francisco González Pedraza. Entre sus páginas podemos encontrar las palabras que amigos como Rafael Pérez Estrada, entre otros, le dedican:

A Paco González Pedraza, amigo muy querido, le convienen por derecho propio, el mar y las intensidades de lo azul.

En más de una ocasión lo he visto en los amaneceres del Paseo Marítimo, una geografía que es parte de su pasión, limbado por el alboroto de gaviotas y pagazas piconeras. Paquito es un eterno muchacho mágico. …

Francisco González Pedraza

Nace en Málaga en 1943. Gracias a su parentesco con el editor y maestro impresor Ángel Caffarena, se familiariza desde niño con las actividades editoriales de la imprenta Dardo (antes Sur). Y está en contacto desde muy joven con el grupo de poetas y tipógrafos que en la posguerra se esfuerzan en Málaga por continuar con la labor de Prados y Altolaguirre: Bernabe Fernández-Canivell, Alonso Canales, Enrique Llovet, María Victoria Atencia y Rafael León, Rafael Pérez Estrada, Pablo García Baena, Vicente Núñez… Entabla con ellos amistad y de su mano publica desde los años 80 hasta finales de los 90 varias plaquettes y un libro de poemas: Por el Limonar. Edición Ángel Caffarena. Málaga, 1988. Publicaciones de la Librería Anticuaria El Guadalhorce; Íntimas Palabras. (Poemario). Málaga, 1993; Francisco González Pedraza. Cuaderno literario del Centro Cultural de la Generación del 27. Málaga, 1993, donde, con la generación del 27 al fondo, queda retratado el Sur como un espacio mítico en el que el amor y el mar dan sentido a la existencia. A la dedicación a la escritura, hay que añadir que codirigió la colección de poesía Virazón y también su importante labor como gestor cultural, campo en el que merece destacarse su coordinación del prestigioso Premio de Teatro Enrique Llovet durante numerosas ediciones y su apoyo a los escritores malagueños en su etapa como Vocal de Poesía del Ateneo de Málaga.

Os dejamos aquí uno de sus poemas:

El cuidadoso tacto
de la mano
que toca
que acaricia
que construye
deslizándose por el cuerpo
amado
Decisa llega
hasta el exacto vientre
y allí sosegada
descansa la otra mano