La crítica cultural desde el sur: Italia y España en conversación

En las últimas décadas, una constelación de pensadores nacidos a ambos lados del Mediterráneo ha reconfigurado el modo en que entendemos la cultura como territorio de disputa. La crítica cultural, antes recluida en suplementos literarios o aulas universitarias, se ha abierto a una conversación transnacional que rechaza los centros hegemónicos del norte europeo y busca sus propios métodos. Editores como Miguel Gómez, desde Málaga, han entendido que ese diálogo necesita cauce editorial, y por eso su catálogo apuesta por ensayos donde el sur no es decorado geográfico sino posición epistemológica.

Italia y España comparten una historia que va del derecho romano a la Contrarreforma, de las vanguardias históricas a las dictaduras del siglo XX. Esa trayectoria paralela, con sus fracturas y supervivencias, ha producido una forma singular de mirar la realidad: desconfiada del progreso lineal, atenta a los matices de la ironía, permeable al mito. Repasaremos aquí algunas figuras clave, sus diálogos cruzados y los temas que vuelven una y otra vez en sus páginas, desde la hegemonía gramsciana hasta la razón poética de Zambrano.

Pensar desde la orilla

La metáfora del Mediterráneo como umbral ha sido especialmente fértil para quienes se niegan a aceptar las taxonomías del centro. Predrag Matvejević, con su Breviario mediterráneo, describió un espacio de fronteras porosas donde la cultura se entiende como sedimentación más que como ruptura. Esa idea resuena en la obra del italiano Claudio Magris, cuyo trabajo sobre la Mitteleuropa parte, paradójicamente, de los márgenes y no del corazón imperial.

En España, el legado de esa mirada costera se prolonga en ensayistas como José Antonio Marina o Luis Antonio de Villena, que han reclamado una atención a las formas intermedias de la cultura: el costumbrismo, la copla, la novela de quiosco. El sur, para estos autores, no es una esencia sino una práctica de lectura, una manera de atender a los objetos culturales sin la urgencia de canonizarlos. La crítica se vuelve entonces un ejercicio de hospitalidad, capaz de dar cabida a lo que el canon excluye.

Gramsci y la herencia de la hegemonía

Ningún pensador italiano del siglo XX ha viajado tanto hacia la cultura española como Antonio Gramsci. Sus Cuadernos de la cárcel, redactados bajo el fascismo, ofrecieron a varias generaciones de hispanohablantes las herramientas para entender la política como guerra de posiciones culturales. Conceptos como el de "intelectual orgánico" o "bloque histórico" se incorporaron al vocabulario del antifranquismo y, más tarde, al análisis de la transición.

En Italia, la herencia gramsciana atravesó el PCI y alcanzó a figuras como Massimo Recalcati o Gianni Vattimo, quienes releyeron la hegemonía desde la perspectiva del deseo y la herencia nietzscheana. La circulación de estas ideas en España se vio facilitada por editoriales pequeñas y revistas de pensamiento que, en los años setenta y ochenta, tradujeron con entusiasmo. Esa traducción no fue nunca pasiva: los lectores españoles reconocieron en Gramsci un espejo para entender el catolicismo, el caciquismo o el atraso agrario, y reescribieron sus categorías a la luz de la experiencia local.

Pasolini, crítico impuro

La figura de Pier Paolo Pasolini sigue siendo incómoda porque rechaza las casillas disponibles. Poeta, novelista, cineasta, ensayista, crítico: cada una de estas facetas contamina a las demás. Sus Escritos corsarios, publicados en los años setenta, son quizá la mayor lección de crítica cultural surgida del sur europeo. En ellos, Pasolini diagnostica la homologación consumista con una prosa que combina el furor ético, la precisión filológica y la indignación moral.

En España, el paralelismo más sugerente es el de Juan Goytisolo, autor de una trilogía autobiográfica donde la cultura, la lengua y la sexualidad se examinan como campos de batalla. Ambos escritores compartieron una relación tensa con sus tradiciones nacionales —Pasolini con el catolicismo rural, Goytisolo con el nacionalismo catalán— y una atención obsesiva a los cuerpos como lugares donde se inscribe la historia. Su obra obliga a la crítica a ensuciarse, a abandonar la torre de marfil y a leer los periódicos al mismo tiempo que a Proust.

María Zambrano y la razón poética

Entre los pensadores españoles del siglo XX, María Zambrano ocupa un lugar singular por haber articulado una filosofía de raíz literaria sin abandonar el rigor conceptual. Su concepto de "razón poética" proponía un pensar desde la imagen, la metáfora y el tiempo histórico vivido, frente a una razón instrumental que consideraba incapaz de dar cuenta de la experiencia humana. Exiliada tras la guerra civil, su obra dialogó con el pensamiento italiano de la hermenéutica, particularmente con Luigi Pareyson y, más tarde, con la fenomenología revisitada por Vattimo.

La vigencia de Zambrano se ha renovado en las últimas décadas, y su influencia se deja sentir en autores italianos contemporáneos que recuperan la filosofía como confesión y literatura. Editoriales como Miguel Gómez han contribuido a esta difusión con volúmenes donde la pensadora malagueña aparece junto a voces italianas afines, mostrando que la razón poética no es un hallazgo aislado sino un método de trabajo compartido por quienes desconfían de la especialización universitaria.

Surrealismo, psicoanálisis y deseo

El surrealismo fue durante décadas el laboratorio común del análisis cultural en España e Italia. André Breton encontró interlocutores en ambos países, y figuras como Luis Buñuel o Salvador Dalí articularon un lenguaje visual donde el inconsciente dejaba de ser clínica para convertirse en estética. Esa tradición sigue viva, aunque a menudo en formatos menos visibles.

El psicoanálisis, heredero y a la vez antagonista del surrealismo, ha vuelto a ocupar un lugar central en la reflexión italiana gracias a autores como Massimo Recalcati, cuyas lecturas de Lacan han influido en creadores de toda Europa. En España, esa veta se cruza con el trabajo de pensadores como Jorge Alemán y con varias publicaciones recientes, que han explorado la relación entre psicoanálisis y surrealismo como una conversación todavía abierta, capaz de iluminar la política del sujeto contemporáneo.

La imagen y la palabra

La relación entre fotografía y poesía atraviesa toda la modernidad mediterránea. Pasolini mismo escribió sobre la imagen fotográfica como documento y como poema, y su muerte en Ostia ha sido glosada por poetas y fotógrafos por igual. En la España reciente, autores como Joan Margarit o varios miembros de la generación de los ochenta han integrado la imagen fotográfica en sus poemarios, entendiendo que la página es ya un montaje visual.

Esa hibridación exige nuevas herramientas críticas. Un artículo reciente del catálogo de Miguel Gómez propone una lectura detallada de cómo confluyen fotografía y poesía contemporánea, analizando desde el fotolibro hasta el poema-collage. El ensayo conecta la tradición italiana —pensemos en Antonioni o en la poesía visual de los años sesenta— con la producción española más reciente, y muestra que la crítica del sur puede ser también una crítica de los medios y de sus hibridaciones.

Archivos sonoros del pensamiento crítico

El auge del audiolibro ha abierto una vía inesperada para la difusión del ensayo crítico. Obras que durante décadas permanecieron en ediciones de bolsillo o en librerías de viejo pueden escucharse hoy en cualquier dispositivo, y voces mediterráneas que rara vez se traducían llegan ahora a públicos nuevos. El formato sonoro restituye algo esencial: el ritmo, la cadencia, la respiración del ensayista, que a menudo quedan obliterados en la página escrita.

Plataformas como Audiobookrex han apostado por catálogos rigurosos en lengua española e italiana, y ofrecen hoy verdaderas cápsulas del tiempo del pensamiento crítico mediterráneo, donde la voz del autor o de un lector entrenado reconstruye una atmósfera intelectual. Para la tradición del sur, este archivo sonoro es también una forma de resistencia: frente a la fragmentación algorítmica, ofrece largas duraciones, pausas y matices que el texto digital rara vez permite.

Algunas obras fundamentales del sur crítico

Temas que reaparecen en estos autores

Quien quiera recorrer este mapa puede empezar por el Breviario mediterráneo de Matvejević, seguir con los Escritos corsarios de Pasolini y cerrar la primera etapa con La agonía de Europa de Zambrano, dejando después que los títulos se ramifiquen hacia otros idiomas y otros catálogos.